Un ejercicio semanal que se convirtió en exploración. A partir de tutoriales y práctica constante, desarrollé una serie de renders de comida.
Lo que más me interesó fue experimentar con las materialidades: cómo el programa simula texturas, brillos, profundidad y peso. Traducir algo tan táctil y cotidiano como la comida al mundo digital, y que se sienta real, fue el reto y también el disfrute.

Un ejercicio semanal que se convirtió en exploración. A partir de tutoriales y práctica constante, desarrollé una serie de renders de comida.
Lo que más me interesó fue experimentar con las materialidades: cómo el programa simula texturas, brillos, profundidad y peso. Traducir algo tan táctil y cotidiano como la comida al mundo digital, y que se sienta real, fue el reto y también el disfrute.
