Nace como práctica caligráfica gótica y evoluciona hacia la poesía mínima. Mora mezcla palabras cotidianas con elementos inesperados, dejando al lector construir el sentido. No todo tiene que cerrar, la ambigüedad es parte del trabajo.
El resultado es un libro editorial donde la caligrafía gótica y la experimentación con color generan una experiencia sensorial. La tipografía tiene peso propio, no solo comunica, ocupa espacio y define cómo se siente cada página.


Nace como práctica caligráfica gótica y evoluciona hacia la poesía mínima. Mora mezcla palabras cotidianas con elementos inesperados, dejando al lector construir el sentido. No todo tiene que cerrar, la ambigüedad es parte del trabajo.
El resultado es un libro editorial donde la caligrafía gótica y la experimentación con color generan una experiencia sensorial. La tipografía tiene peso propio, no solo comunica, ocupa espacio y define cómo se siente cada página.

