Doña Opuntia fue un proyecto que me marcó, no solo por ser el primero con un cliente real, sino porque me permitió entender la fuerza de una identidad visual bien pensada. El reto fue claro: desarrollar la identidad completa de una bebida destilada de nopal, desde el naming y el branding hasta los empaques, materiales impresos y narrativa visual. El resultado refleja un México contemporáneo que honra sus raíces: cercano pero refinado, orgánico pero intencional.





Doña Opuntia fue un proyecto que me marcó, no solo por ser el primero con un cliente real, sino porque me permitió entender la fuerza de una identidad visual bien pensada. El reto fue claro: desarrollar la identidad completa de una bebida destilada de nopal, desde el naming y el branding hasta los empaques, materiales impresos y narrativa visual. El resultado refleja un México contemporáneo que honra sus raíces: cercano pero refinado, orgánico pero intencional.




